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CATHERINE BATUDE

Conocí a Umberto Onetto Leguia hace cuatro años, cuando me preparaba para un retiro tradicional budista de tres años, tres meses, tres días.
Decidí entonces seguir a este hombre-medicina del camino Maya-tolteca, porque me conmovió su enseñanza anclada en la materia, orientada a la acción, por su gran humanidad y exigencia al mismo tiempo, por el predominio del trabajo sobre la energía y la escucha del corazón, buscando siempre la Verdad.

He experimentado varias veces el poder de sanación del Temascal liderado por el Abuelo Umberto, tanto a nivel psicológico, como relacional y físico. Personalmente sufría de extrasístoles y arritmia cardíaca, que ya casi no conozco. También he podido resolver problemas de relación, antiguos y pasados con mi familia inmediata… estos son sólo algunos ejemplos. Ahora mi manera de vivir, de estar en el mundo es muy differente, mucho mas consciente y atenta.

Para mí, es una gran oportunidad de conocer alAbuelo Umberto, ¡y espero que todos disfruten de esta oportunidad!